Maratón de Espadán 2015. Jodido pero contento.

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JODIDO PERO CONTENTO.

Este es el título que le pondría a esta carrera, por varios motivos que explicaré más adelante. Y prepararos, que viene un buen tocho.

El pasado fin de semana me volvía a enfrentar al que, para mi, por distintos motivos, es el principal objetivo de la temporada. El maratón de Espadán.

Algunos recordaréis mi mala experiencia del año pasado: MARATÓN DE ESPADÁN 2014. Aquello hizo que, desde el momento de cruzar la meta, decidiera quitarme la espina en la siguiente edición.

Dando por hecho que la preparación que llevaba era mejor, plantee, de forma errónea según el resultado final, los siguientes tiempos de paso:

PUNTO KM TIEMPO
VALL 10 01:03:00
C.BELLIDO 13 01:28:00
AVIT. ALM 15,5 01:48:00
ESTUCO 20 02:24:00
PICO 22 02:57:00
IBOLA 24,5 03:21:00
ALMED. 31,5 03:59:00
CASTELL 36 04:30:00
META 42 05:15:00

El objetivo era acabar sobre 5 horas y 15 o 20 minutos.

Viendo el resultado final en meta de la gente que entró conmigo, iba unos 6 o 7 minutos de media por delante hasta el control del kilómetro 25, en el collado de la Ibola. Los tiempos que llevaba eran para hacer 5:05 o 5:10.

Como siempre, mi hermano y yo llegamos a Segorbe a primerísima hora. A las 7:30 ya estábamos aparcados en la misma puerta del colegio.

Recogimos el dorsal y nos fuimos al coche a cambiarnos y comentar la carrera tranquilamente.

Pasamos el control de chip y nos fuimos a buscar al grupo SOM. Qué gusto da entrar y ver a tanta gente de tu equipo. Risas, saludos y nervios se veían en todas las caras.

Pasamos a la cámara de llamadas. Foto de rigor en la grada de campo de futbito y a la salida.

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La idea era salir juntos, hasta que mi hermano decidiera tirar. Y así lo hicimos.

Los primeros kilómetros hasta la primera subida los hicimos algo más tranquilos que el año pasado.

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Me encontraba mucho mejor físicamente que en 2014, y en las zonas de subida, podía hacerlo a un buen ritmo sin ir agobiado.

Pasamos por el kilómetro 5 en 32 minutos. Muy cerca del tiempo del año pasado, pero con sensaciones muchísimo mejores.

Empezaba a notar que íbamos en tiempos del año anterior, lo cual quería evitar, pero me encontraba tan bien, que decidí mantener el ritmo y ver qué hacía a partir del kilómetro 10 (Vall de Almonacid), pensando en subir más tranquilo la parte del Bellido.

Llegamos a ese punto en 1 hora. 3 minutos por debajo de lo previsto (si, ya lo sé, mal hecho).

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Paramos lo justo en el avituallamiento, saludamos a los compañeros que habían venido a animar. Qué alegría da ver tantas caras conocidas. Entonces nos dirigimos a la subida que me amargó la carrera en 2014. El Bellido. Creo que mi mirada lo decía todo:

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Subimos a un ritmo más tranquilo que el año anterior. O al menos al nivel de sensaciones así fue.

Comparando los dos tracks, en 2014 hicimos un parcial de 26 minutos hasta el corral que hay al final de la subida, y este año hicimos en el mismo tiempo. Lo dicho, las sensaciones fueron totalmente distintas de un año a otro.

Continuamos a un ritmo bastante controlado hacia la pared de almendros. Allí nos esperaba Marco, arriba del todo, para sacar nuestra peor cara de sufrimiento. Saludo rápido y hacia el avituallamiento del kilómetro 15. Tiempo de paso, 1h:43m. Tiempo estimado, 1h:48m. De nuevo estábamos por debajo de lo estimado, pero las sensaciones seguían siendo buenísimas.

Seguimos por la pista y empezamos el descenso por el Barranco Malo. Ahí mi hermano empieza a distanciarse y decido no seguirlo, ya que veo que voy muy bien de tiempo.

Llego al avituallamiento del Estuco, kilómetro 20, en 2h:22m (tiempo previsto, 2h:24m). Allí está Isa, la mujer de Julio, que se está recorriendo media sierra de Espadán para seguirnos.

Empiezo a mosquearme y a pensar que algo he debido calcular mal, porque yendo por debajo, sigo notándome fresco.

Me doy cuenta que me queda algo menos de medio bidón de isotónico. Llevaba el long distance de Overstims. Me había propuesto consumirlo en ese punto kilométrico, aproximadamente, pero no soy tan metódico, y empiezo a pensar que debo fijarme más en esas cosas.

Como algo rápido y decido subir muy tranquilo para guardar fuerzas de cara a la parte final.

La subida al pico se me hace pesada por el viento. Tengo algo de frío, pero no me apetece nada parar a ponerme el cortavientos ya que sé que en la bajada me va a molestar.

Llego arriba en un tiempo de 2 horas y 56 minutos. El tiempo previsto era de 2 horas y 57 minutos, así que, por fin, estaba en tiempos previstos y habiendo guardado fuerzas en la subida.

Allí me encuentro la frase graciosa del día. Hay dos o tres chicos. Uno dice gritando: Venga, que ahora tenéis 300 metros de bajada chunga y luego ya fácil para abajo. Además con el viento de culo. ¡¡¡Poneros el cortavientos y abrir los brazos que os ayudará!!! jajajajaja. A estas alturas, algo de humor no viene mal.

Comienzo el descenso tranquilo. A mitad empiezo a notar que los isquiotibiales y los gemelos empiezan a amagar con subirse. No me preocupa mucho porque sé que con una pastilla de sales y trotando con cuidado no irá a más.

Llego al final de la bajada. Collado de la Ibola, kilómetro 25, en 3 horas y 19 minutos (previsto en 3:21, ya estamos otra vez).

De nuevo está Isa allí. Le dejo mis bastones, recargo agua, como y continúo unos metros, hasta que me paro a echar los sobres de isotónico en mi bidón. En ese momento me pasa Ricardo, como una flecha.

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Sigo la pista y cojo el desvío que nos llevará hacia el barranco de Almanzor. Y es en este momento cuando mi carrera, mi objetivo principal este 2015, se va al traste.

Mientras me ajusto la mochila, chuto un arbusto pequeñísimo y me caigo al suelo. Caída súper tonta, pero, como suele ser habitual, cuando menos te los esperas y te descuidas, te la pegas.

Se me suben los isquios y los gemelos, ¡los cuatro a la vez! Empiezo a chillar por el dolor. No veo a nadie y no me puedo mover. Cualquier gesto hace que el dolor aumente. A los pocos segundos aparece un chico, me ayuda a relajar el gemelo izquierdo y, a duras penas, consigo levantarme.

Estoy literalmente clavado. No puedo dar ni un paso sin que se me suba uno u otro músculo. En ese momento me acuerdo del crack de Rafeta. Ese barranco ya será «especial» para siempre jejeje.

En ese momento llega Julius. Se para, me pregunta, me ofrece sales, magnesio… es una farmacia andante!!! Mil gracias por tu gesto, figura.

Después de unos minutos parado, empiezo a caminar. El dolor va remitiendo y puedo empezar a trotar. Pierdo muchísimo tiempo. Los tres siguiente kilómetros me cuestan casi 25 minutos.

Cuando consigo recuperarme, consigo llevar un ritmo no muy malo sin que me afecten los calambres, pero soy consciente de que he perdido bastante tiempo y el objetivo va a ser imposible. Aún me quedan unos 14 kilómetros y no estoy para recortar lo perdido.

Por la pista llegamos a Almedíjar. De nuevo subidón de moral. En el acueducto estaba Alberto cargado con su cámara. Me da muchos ánimos y me acompaña unos metros, pero le digo que tire el, va demasiado rápido para mi.

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A unos 300 metros del avituallamiento ya se escuchan los gritos de los SOM. Repito, una gozada contar con esta gente. Se preocuparon por como me encontraba, me dijeron si necesitaba algo… Siento no haberos prestado mucha atención, pero la cabeza no paraba de darme vueltas.

Allí me encuentro a Julius, que decide esperarme un minuto para salir juntos hacia la meta.

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Llevábamos 4 horas y 5 minutos de carrera. La previsión era pasar en 3:59, así que me doy cuenta que la cosa no va bien, ya que he “perdido” 6 minutos respecto a la previsión, en tan solo 6 kilómetros.

Salimos en dirección a Castellnovo, último avituallamiento antes de meta. Vamos a un ritmo “decente”, sobre 5:30 el kilómetro, y sin calambres. Entonces llega mi amiga habitual en este tipo de carreras, la rampa en el abductor. Decido parar, le pido una sal a Julius y le digo que tire, me sabe mal frenarle.

Se me hace duro llegar a Castellnovo. Los 3 kilómetros siguientes hasta el avituallamiento me cuestan 29 minutos. En ese momento recuerdo como animo y exijo a mi hijo Nachete en sus partidos de fútbol y me digo a mi mismo que cómo voy a exigirle esfuerzo si yo no lo estoy haciendo. Creo que fue una forma de obligarme a trotar lo que pudiera. Estoy en el kilómetro 36. Llevo 4 horas y 41 minutos. Ya estoy 11 minutos por encima de lo previsto.

Como algo y sigo hacia Segorbe. Llevo un ritmo controlado, para evitar los calambres.

Paso la parte de las cañas sin que se me haga muy duro y por fin llego a la última subida.

Escucho a alguien gritando mi nombre. Levanto la cabeza y allí me encuentro a Sergio, arrodillado en el suelo y con los brazos en alto. ¡¡¡Menuda alegría me diste, hermano!!!

Y por fin la meta. Tiempo, 5 horas, 27 minutos. Unos 10 minutos más de lo previsto.

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Pues eso, al final jodido pero contento.

Jodido por no haber cumplido el objetivo, pero contento por haber terminado cerca.

Jodido por acabar mal de piernas, pero contento por las buenísimas sensaciones en dos terceras partes de la carrera aproximadamente.

Jodido por volver a encontrarme con las molestias en los abductores, pero contento porque han aparecido mucho después de lo habitual.

Jodido por no cumplir la previsión de tiempo, pero contento por llevarla bastante bien en gran parte de la carrera.

Y por supuesto, ¡¡¡esperando desde YA la edición de 2016!!!

Gracias a los compañeros de Som Passatge y a Julio por las fotos.

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