V ASICS Trail Series Chulilla 2015. Disfrutando a tope.

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El pasado sábado, 4 de julio, participamos en la quinta edición de la Asics Trail Series de Chulilla.

La carrera no nos venía muy bien en el calendario de entrenamientos, ya que estamos acumulando distancia y desnivel para Valls d’Àneu (de hecho, hasta el viernes llevaba acumulados unos 55 kilómetros) pero mi hermano me comentó que la hizo el año pasado y era muy bonita. Así que nos inscribió a los dos.

Aprovechando que el pasaría el fin de semana en el pueblo, me llevé a los nanos a pasar la tarde en la piscina.

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Hacía mucho calor y todo apuntaba a que necesitaríamos bastante líquido. Según avanzaba la tarde nos íbamos dando cuenta de que no nos habíamos preparado muy bien para la carrera. Ninguno de los dos llevaba sales ni isotónico. Tampoco llevábamos nada de comer, pero bueno, a estas alturas ya no había solución, ya que en el bar de la piscina solo quedaba agua caliente y Nestea. Ya empezaba a ver que, a nivel organización, la cosa no iba muy bien. Al final me conformo con llevar agua en el portabidón y ver qué nos encontramos en los avituallamientos.

Empiezan a llegar los compañeros del SOM, y se empiezan a escuchas las clásicas frases:

– Yo no voy a apretar.

– Estoy «baldao» de estar todo el día en la piscina.

– Yo paso de salir fuerte.

– Me lo voy a tomar como un entrenamiento.

Y tantas otras mentiras jajajajajaja.

Nos vamos hacia la salida a hacernos la foto de grupo.

 

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Aquí veo otro fallo. Estamos en la zona de salida de la carrera, con mucho calor y más de 1000 corredores, y sólo tenemos los vestuarios de la piscina municipal, bastante pequeños, y ningún puesto de bebidas, ni wc portátiles.

Trotamos muy poco para calentar y comentamos que se notan las piernas cargadas de estar todo el día de pie, en la playa, la piscina…..

Nos ponemos lo más adelante posible, ya que nos han dicho que se suele hacer tapón al principio.

 

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Ahí estamos, pegados al arco de salida. Eso si, en cuanto dijeron que iba a empezar, todos los que se ven delante, se arrimaron allí y salieron delante de nosotros.

Son las 19:25 y desde la organización comentan que se va a retrasar unos 10 minutos la salida, ya que estamos en alerta naranja. Insisten en que han hecho un gran esfuerzo, tanto ellos como protección civil, para que se pueda correr, lo cual agradecemos con aplausos.

Aquí viene otro posible fallo. Esta comunicación la hacen justo delante del arco, con un megáfono. Teniendo en cuenta que hay unos 1000 corredores, la gran mayoría no lo escucharon.

Pasan unos 20 minutos y escuchamos el rumor de que empezará a las 20:00, aunque no hay confirmación por parte de la organización.

Hacemos cuentas y pensamos que llegaremos justo anocheciendo. Y comentamos que habrá mucha gente que hará bastantes tramos de noche ya que el año pasado entraron algunos rondando las 4 horas. Pienso que, en el reglamento de la prueba, deberían comentar la posibilidad de que se haga de noche y recomendar llevar un frontal. Y aquí da igual que se hubiera empezado a las 19:30 que a las 20:00. Si te vas a 2 horas y media o más, la noche te coge seguro.

Dan la salida, prácticamente a las 20:00 horas y cogemos un buen ritmo, para evitar los temidos tapones. A los 500 metros nos alcanzan Sergio Mata y Fernando. Nos pasan y se nos van. Al poco nos sucede lo mismo con Bob.

Pasamos un par de grandes charcos por el medio, donde la mayoría de gente prefiere ir algo más lentos por un lateral y evitar mojarse los pies.

Vamos a un ritmo controlado. La idea era ir a unas 150 pulsaciones hasta el kilómetro 6 y luego ir subiendo poco a poco. Me doy cuenta que no he pulsado al «start» al salir. Burro…. Pregunto a mi hermano. Llevamos 3 kilómetros y unos 14 minutos.

Llegamos al kilómetro 4 aproximadamente, pasando por al lado de la salida. Creo recordar que el primer avituallamiento estaba en el kilómetro 3.5, pero ni rastro de el.

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La animación en esta zona es brutal. Entre la gente del pueblo y los acompañantes, las aceras están repletas. En este momento pasamos a Bob, que nos dice que va algo fastidiado.

Entramos en el pueblo. Aquí nos encontramos a Fernando, que nos dice que va mal de pulsaciones y nos anima a seguir.

Aquí está el primer avituallamiento. Kilómetro 5.5 aproximadamente. Nos dan botellas de agua sin el tapón. Bebo varios sorbos cortos mientras bajamos por las rampas a toda velocidad. No veo ningún sitio donde tirar la botella, así que, justo antes de salir del pueblo, decido tirarla a un lateral. Sé que no es muy correcto, pero desde que me la dieron fui buscando algún cubo, contenedor o similar, pero nada de nada.

Llegamos al kilómetro 6 y recuerdo las instrucciones del mister: a partir del 6, a darle caña en la subida!!! Buffff… toca apretar los dientes.

Voy pegado a mi hermano y, según parece hacemos una muy buena subida, ya que no paramos de adelantar a gente, sin llegar a quemarnos, incluso andando en los tramos que era necesario. Por cierto, del avituallamiento anunciado en el kilómetro 8, ni rastro.

Llegamos al kilómetro 10 y aquí, por fin, tenemos un avituallamiento en su sitio. Nos encontramos a Sergio reponiendo fuerzas y bebiendo lo que sería fatal para el. Agua con aloe vera.

Decidimos tirar juntos. Ahora viene una pista muy ancha con algunos repechos y después una larga bajada. Al fondo, a la izquierda, se ve el pantano de Loriguilla. Son unas vistas preciosas, aunque no queremos despistarnos y cogemos un ritmo interesante.

Mi hermano, que va fresco decide tirar. Le decimos que adelante.

Sergio y yo vamos tirando a un buen ritmo pero el empieza a encontrarse mal, por la dichosa aloe vera.

Llegamos a la zona del río, en un cañón, rodeados de grandes bloques de piedra. La pista va haciendo un sube y baja bastante interesante y seguimos adelantado corredores. Aquí empiezo a disfrutar mucho. Veo que quedan unos 3 kilómetros para terminar y estoy a tope de fuerzas. Apretando un poco, veo que adelanto a bastantes corredores.

Llevo delante a uno todo el rato que, en cuanto nota que me acerco, aprieta como un loco, lo cual me hace gracia, porque va más pendiente de mi que de la carrera.

Pasamos el primer puente colgante y bajamos para pasar el río. El agua nos llega a la cintura.

La gente se toma ese paso con calma, pero yo aprieto un poco y paso a 3 o 4 dentro del mismo río.

Ahora viene una zona de escaleras. Pasamos a unos cuantos que van, literalmente, colgados de la barandilla.

Veo que Sergio se va quedando. Le voy pegando gritos a ver si se anima.

Al llegar a la parte de arriba le espero y me dice que va tocado del estómago, que me vaya. Decido intentar animarle y que siga, pero insiste en que tire.

Así lo hago y paso como una flecha a tres o cuatro corredores más, entre ellos al que iba todo el rato pendiente de mi. La verdad es que no pone muy buena cara, pero iba ya algo tocado.

Por fin salimos a la carretera. Me giro y no veo a Sergio, así que decido tirar. Me comentan que quedan unos 800 metros. Veo a 2 corredores a unos 500 metros y recuerdo el final de carrera de Quesa con Jota donde, a base de un buen tirón, pasamos a bastante gente, así que decido apretar los dientes y tirar a por ellos. Era cuesta abajo. Me pongo a 170ppm y a un ritmo de 3m20s/km. Me voy acercando a ellos, pero no consigo alcanzarlos. Al final entraron unos 7 segundos por delante.

 

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Tras un par de curvas por el pueblo, aparece la meta, casi por sorpresa. Al final, 1:33:12.

Allí está mi hermano. Me mira sorprendido y dice que acaba de entrar, que no sabía que estaba tan cerca. Al final nos separaron 37 segundos.

También está Mark, el entrenador del SOM Passatge. Comenzamos a charlar y enseguida llega Sergio. Apenas un minuto detrás. Una pena no haber entrado juntos.

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Al poco veo a Julio, del 3FdC y Zancadas Valencia. Intento vacilarle pero había entrado 4 minutos antes que yo jejejejeje.

En la meta encontramos vasos con recovery, agua y sandía bastante mal presentada (cortada a rodajas pero tiradas por encima de la mesa). Un poco más adelante nos ofrecen cerveza sin alcohol (caliente) y agua con aloe. Sergio no pone muy buena cara al verla jajajajaja. En general, un avituallamiento bastante pobre para una carrera tan masificada. Aunque después me enteré que para los que llegaron a partir de las dos horas, ni siquiera tenían sandía, o eso me comentaron algunos compañeros.

Teníamos reservada mesa para cenar en la plaza del pueblo, así que fuimos a ducharnos y cambiarnos. Nos acercamos a ver la clasificación y menuda sorpresa nos llevamos. Mi hermano quedó el 40 y yo el 45 de la general. No está nada mal, para un total de 950 que terminaron la carrera.

Mientras cenamos, seguían llegando corredores. Mención especial a los 7 u 8 últimos. Todos los que estábamos en las mesas de los bares de la plaza, nos levantamos a aplaudirles. Se lo merecían, ya que entraron en 3 horas y 40 minutos un grupo y en 4 horas y 12 minutos la última clasificada.

 

Desde aquí quiero agradecer a nuestro «sensei» todo el tiempo que nos dedica para prepararnos los entrenamientos, aguantar nuestros cambios de planes e imprevistos. Te lo curras mucho y haces que nos esforcemos más para que estés orgulloso de nosotros 😉

Pasados un par de días son muchas las críticas que he leído y escuchado de amigos, conocidos y gente que participó en la carrera.

Al habitual error en casi todas las carreras de quedarse sin tallas de camisetas, hay que añadir que hubo gente que no pudo llevarse una, aunque fuera de otra talla. Y el mosqueo aumentó cuando veían a todos los de la organización con la suya puesta.

Errores ya comentados antes, como no avisar correctamente del retraso de la salida (solo con un megáfono en la zona de delante), no haber suficientes aseos para 1000 personas, mover los puntos de avituallamiento sin avisar, falta de suministros en la meta, no avisar de la posibilidad de que se haga de noche en ruta…. hacen que la gente acabe muy quemada.

He estado en la organización de un par de trails, sé lo que cuesta organizarlo y el gasto a nivel económico. Pienso que la organización se ha excedido. Cobrar entre 12 y 18 euros por una carrera, patrocinada por Asics, no llevar ni siquiera chip, que es de lo más caro a nivel organizativo, y tener unos avituallamientos tan pobres me parece ridículo. Es más, con estos precios y el patrocinio, seguro que tienen economía para hacerlo muchísimo mejor.

Y por último, meter a 1000 corredores en una carrera tan rápida, de una distancia relativamente corta y por pasos como el río o los puentes, en los que se debía pasar de uno en uno, hace que se formen tapones y la gente se agobie muchísimo.

Pienso que la organización y ASICS deberían replantear el formato de la carrera. Bien limitando el número de inscripciones, bien revisando las normas y recomendaciones, e incluso planteando la opción de tener dos distancias, 12 y 17 kilómetros, por ejemplo.

A su favor diré que colgaron una nota pública en su Facebook, pidiendo disculpas y prometiendo detectar los fallos para corregirlos en futuras ediciones. Así que, si no pasa nada, el año que viene estaremos allí para comprobarlo. Mucho ánimo para toda la gente de Coratge Missions.

 

Nota: Fotos descargadas del Facebook de Coratge Missions.

 

 

 

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