XVIII Maratón de Espadán

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Volvía al Maratón de Espadán, por cuarta vez consecutiva y esperando haber aprendido la lección (o eso pensaba yo) de las dos ediciones anteriores, en las que me marqué un objetivo y no pude cumplir al 100%.

Empecé la preparación del maratón un par de semanas después del maratón dels Dements, siguiendo los consejos de Alberto (mil gracias por orientarme).

Me costó bastante animarme, ya que Dements me dejó bastante agotado, sobretodo de mente.

Viendo las semanas de entrenamiento desde el 1 de diciembre, la verdad es que no he metido ninguna tirada larga, y eso, al final, lo he acabado pagando.

Primero, por falta de tiempo y segundo, por las molestias que arrastro en los aductores y el psoas desde hace casi dos años. Eso hizo que planteáramos las semanas con más sesiones de fuerza que el año anterior. Pero por distintos compromisos y obligaciones, tampoco he podido cumplir el plan previsto.

La única prueba que he tenido antes del maratón fue el Trail de Xeresa Monduber, prueba bastante exigente, por sus 1300 positivos en 21 kilómetros. La verdad es que la terminé muy contento, ya que cumplí con los objetivos que llevaba previstos.

Pero vamos al lío, la carrera.

Previsión:

Este año el tiempo previsto era de 5 horas y 15 minutos, sobre el recorrido del año anterior, es decir, a partir de Castellnovo, sería una lotería.

La idea era llegar al pico en unas 3 horas, yendo a un ritmo más tranquilo que el año pasado, para guardar piernas de cara a la segunda parte.

Y las siguientes referencias que tenía era llegar a Almedíjar en 4 horas, aproximadamente, y a Castellnovo en unas 4 horas y 35 minutos.

La carrera.

Aunque la idea en un principio era correr con portabidón, viendo lo que debía llevar y que en los avituallamientos no habían vasos, decidí salir con la mochila de Ultimate Direction.

Además le dejé los bastones a Julio Miralles, para recogerlos en el kilómetro 10, aprovechando que la carrera pasa por delante de su casa, y así evitar el llevarlos en la salida y el primer tramo, ya que con unos 1000 corredores (sigo sin entender esto, me parece una barbaridad de gente), es algo incómodo.

Al final mi hermano decididió correrla y me dice que va a hacerla conmigo entera. Gran alegría, porque así se lleva mucho mejor.

A las 8:30 nos hicimos la foto de grupo todos los SOM y entramos al cajón de salida. Está bien porque controlan que solo entre gente con dorsal, pero no me gusta nada como lo tienen organizado. Nos colocamos todos detrás de unas vallas y, una vez las retiraron, por un pasillo bastante estrecho, todos como locos hacia la calle donde estaba el arco de salida. De hecho, muchos corredores encendieron su gps dentro del colegio.

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Se da la salida con algo de retraso, y cogemos un ritmo bastante tranquilo. Llegamos al kilómetro 3 y no cogemos prácticamente tapón.

A ese ritmo, llegamos a Vall de Almonacid dentro del tiempo previsto.

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A la salida del pueblo se empiezan a escuchar los gritos de Alberto. Junto a el nos encontramos a Isa, Julio y Víctor, que había venido a vernos con su hija. Subidón de energía y a encarar la primera subida importante de la mañana.

Seguimos a buen ritmo y cumpliendo los tiempos previstos.

Llegamos al corral de Miralles y comenzamos la bajada por el barranco malo. Es aquí donde empiezo a notar las piernas algo cargadas. Es raro, esperaba notarlo bastante más adelante. Así que decido bajar más tranquilo todavía, a ver si consigo recuperar un poco.

Llegamos a la pista donde da comienzo la subida al pico.

El ascenso lo hacemos también a un ritmo bastante controlado. Llegamos arriba y llevamos 3 horas y 5 minutos. Nos hemos pasado en 5 minutos la previsión. No es preocupante, pero no nos debemos dormir, si queremos acercarnos al objetivo.

Encontramos algo de atasco en la bajada, justo en la zona de los escalones, pero enseguida desaparece.

Vuelvo a notar las piernas cargadas, de nuevo en una bajada, lo que me da mucha rabia, porque sé que en breve pueden aparecer los calambres.

Llegamos a la parte final de la bajada y en la nueva senda que han sacado los de la organización, me caigo tres veces. Me parece un fallo bastante grande el haber sacado esa senda y la que había después del avituallamiento, a tan pocos días de la carrera. Había mucha tierra suelta y la mitad de los corredores íbamos resbalando.

En una de las caídas, se me sube un gemelo, pero enseguida se baja. Empiezo a darle vueltas a la cabeza y el fantasma de las malas sensaciones de los otros años me ronda.

Aquí vuelve a estar Alberto, en el avituallamiento de Ibola. Me nota en la cara que la cosa no va bien ya.

Salimos a mitad del barranco de Almanzor y al poco se abre la pista que nos llevará a Almedíjar.

Aquí cogemos un buen ritmo, trotando bastante cómodos.

Kilómetro 29, primer calambre en el vasto interno. ¡Qué rabia! Nos toca parar. Esperamos un minuto y empezamos a trotar poco a poco.

Llegamos a Almedíjar. Ahí tenemos a medio club. ¡Qué manera de gritar y animar! Consiguen que, por unos momentos, me olvide de todas las molestias.

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Charlamos un poco con ellos y continuamos. Miro el reloj. Vamos 15 minutos por encima de lo previsto. Menudo bajón….. En ese momento pienso…. “a la mierda, paso de apretar ya”. Realmente es frustrante haber preparado la carrera y ver que no te quedan piernas para recuperar el tiempo perdido.

Mi hermano se da cuenta e intenta animarme. Menos mal que seguía conmigo. Me dice que no me preocupe, que siempre que he fallado en algo de esto, me he recuperado y he vuelto después con fuerzas. El no lo sabe, pero esas palabras me sirven de mucho y me las guardo para siempre.

Un par de kilómetros o tres más adelante, empiezo a encontrarme algo mejor, así que intento subir un poco el ritmo, hasta que llegamos a Castellnovo. Llevamos 4 horas y 46 minutos, 9 minutos por encima de lo previsto (es decir, hemos recuperado 6 minutos de los perdidos hasta Almedíjar), pero me doy cuenta que las piernas ya no aguantan mucho más.

Intento mantener el ritmo en la nueva subida que nos encontramos, pero el vasto interno vuelve a avisar. Toca volver a andar un poco y empezar a trotar suave.

Salimos a una pista de tierra, prácticamente sin pendiente. Por suerte, aquí puedo trotar a un ritmo un poco por encima de 5 min/km. Pero enseguida llega la última subida del día. La de Rascanya.

Al segundo paso, el vasto me dice que hasta aquí hemos llegado. Veo que mi hermano se va, le sobran piernas, como siempre… la madre que lo parió!!!! La verdad es que llevo un tiempo diciéndole que se vaya, pero hasta entonces no me había hecho caso.

Los 400 metros que tiene me cuestan 10 minutos, por lo menos. Y justo al llegar arriba, veo que mi hermano me estaba esperando. ¡¡¡Menuda alegría!!! Gracias a el, consigo terminar los últimos 2 kilómetros al trote. Creo que sin el los hubiera andando.

Llegamos a meta en 5 horas y 54 minutos. Posición 242 (curiosamente, unos 55 puestos menos que el año pasado).

Como siempre, las carreras largas me hacen sufrir y aprender. Tomo nota para las siguientes y espero ir mejorando poco a poco en esta distancia que tanto me cuesta controlar.

Enhorabuena a toda la gente del club, ya que todos conseguimos terminar la carrera y eso ya es un gran logro. Pero sobretodo, a los debutantes. Esta es una gran experiencia y la primera suele ser la que más y mejor se recuerda con el tiempo, al menos en mi caso.

Un saludo para todos y hasta la próxima.

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