Trail Aneto 2013. Un viaje inesperado.

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Es el título de la película del Hobbit. Y por los paisajes por los que pasamos, eso parecía.

Ha sido un fin de semana intensísimo. De esos que te sirven para darte cuenta de cómo es la gente que te rodea, esos que te han acompañado los últimos meses en los entrenamientos, en la preparación, la organización… Todos los días hablando por whatsapp, facebook, email.

Como habréis podido leer en nuestros comentarios en Facebook y ver en las fotos, se ha creado un gran vínculo entre nosotros. Creo que el pasar tantas horas juntos y muchas de ellas “puteados”, nos ha hecho ver lo mejor de cada uno. Esa mano amiga que te ayuda a levantarte después de un buen golpe, esa voz que te pregunta cada poco “¿Cómo te encuentras, vas bien?”, encender el teléfono y ver las múltiples llamadas y mensajes de los compañeros de las otras carreras, preocupándose por como estamos…..

Creo que eso no voy a poder describirlo como lo siento.

Pero vamos al lío:

Salimos de Valencia sobre las 14:30 del Viernes. A los 2km la “furgoAneto” mostraba un cartel en el cuadro de mandos de “Acuda al taller inmediatamente!”, pero no hicimos ni caso.

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Evidentemente, todo eran risas, bromas, vaciles (yo el primero, que me atreví a decir “a mi la noche no me pilla, el frontal me lo dejo en casa!!!”, bocazas), canciones (espero ver el video, algunas fueron espectaculares) etc, excepto un mal rato que nos hizo pasar una llamada del curro de Víctor. Al final todo quedó en anécdota que recordaremos con una sonrisa en la cara.

No pudimos llegar a tiempo a la charla ya que nos costó un poco más de lo previsto llegar, pero pensamos: “¿que más da, que van a explicar que no sepamos?”. No se si nos hubiera venido bien la charla o nos hubiéramos asustado un poco más.

Fuimos a por los dorsales y primera sorpresa. No pedían el Anexo de descargo de responsabilidades. Preguntamos que a quien se lo dábamos y no supieron contestarnos. Así que nos fuimos a tomamos una cervecita y a cenar.

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Mientras preparábamos las mochilas ya se notaba el nerviosismo. No encuentro esto, donde me guardo aquello….

Algunos fueron a ver la salida del Gran Trail. Otros decidimos quedarnos a terminar de organizar el material.

Suena el despertador y me levanto sin ninguna pereza. Hoy es el gran día.

Desayunamos, nos vestimos y nos dirigimos TODOS a la meta. Si, TODOS, los de la vuelta y los “Tucas”. En la salida esperaban el resto. Otro gran gesto de compañerismo.

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Nervios, tensión, un poco de calentamiento y se da la salida puntual. 8:00 AM.

Salimos de Benasque a un ritmo tranquilo, con todo lo que nos quedaba por delante, no era plan de apretar.

Aparece el primer cruce de río. El agua tendría unos 4 o 5 cm de altura y nada de corriente. Decidimos “jugárnosla” y no pasar por el puente. Conseguimos no mojarnos. Que ilusos. A la vuelta, el río tendría unos 80 cm de altura y bajaba con una furia que era imposible si quiera intentar cruzarlo.

Llega la primera senda en ascenso y todos a andar. El gps se vuelve loco y no para de pitar. Me está agobiando, no puede ser, que dichoso aparatito me esté amargando la mañana.

Llegamos a una pista. Trotamos a ritmo tranquilo pero yo no me encuentro a gusto. No quiero decirles nada al resto por no preocuparlos tan pronto. Tanto es así que en el km 7/8 aproximadamente, me toca parar a estirar isquios. No me lo podía creer!!, con lo que me quedaba por delante!!. Pero por suerte no volvieron a molestarme en toda la carrera.

Primeras subidasprevallibierna

Llegamos al primer avituallamiento (refugio de Pescadores, km 13). Cargamos agua y comemos frutos secos. Juro que no volveré a comer quicos en una carrera. Que ardor des estómago me dieron.

Empezamos la primera subida y la cara de Julius se va tornando seria. Le pregunto si va bien, me contesta que si, pero veo que no es verdad. Le digo que está más serio de lo habitual y me dice que está concentrado. Otra vez miente. Este no es mi Julios, algo le pasa.

Al rato se tiene que parar porque nos comenta que está hiperventilando. Nos detenemos un rato y parece recuperarse, pero al poco vuelve a ir quedándose rezagado.

Le proponemos ir delante para que marque el ritmo pero nos dice que no quiere.

En una de las paradas me dijo: “Nacho, por favor, no me dejes, espérame”. Eso me llegó al alma. Luego me lo repitió un par de veces más. Y puedo aseguraros que no nos separamos más de 100 o 200 metros en toda la carrera. Julius, recuerda que quien más te quiere, después de tu madre, soy yo!!! Jajajajajaja.

Pasamos las primeras lenguas de nieve. Nos hace hasta gracia el caer, resbalar y deslizarnos de culo. De nuevo, qué ilusos, con lo que nos esperaba.

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Conseguimos coronar el collado de Vallibierna (km 18,6),  pasando por unos parajes espectaculares y un ibón precioso (era el primero que veía en mi vida). Íbamos  relativamente cómodos, pese alguna que otra parada para coger aire.

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Empieza el primer descenso. Nos deslizamos por la nieve de culo o a saltos, cada uno como podía. Veo a J muy sobrado de fuerzas, como siempre, sacando la cámara y con el gesto tranquilo. Julius ha decidido hacer su primer trenecito al casi arrollar a un chaval en la bajada por la nieve.

Parece que el ritmo mejora. Por fin una senda, mezclada con algún tramo de grandes rocas, por la que poder correr un poco.

Llegamos al avituallamiento de Llausets (km 22,8) y llevábamos 4h y 45m. Empiezo a ser consciente de que se nos iba a ir muchísimo del tiempo estimado.

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Cargamos el Camel y las botellas a tope ya que el siguiente avituallamiento estaba a 22km (nos costó llegar hasta el unas 9 horas). Y aquí llega el primer “mosqueo”. A los 200 metros de salir del avituallamiento, vemos que los voluntarios están llenando las garrafas en una cascada!!. Para eso no cargo yo con 2’5 litros de agua para la subida que nos viene!!!.

Hacemos un pequeño pero duro ascenso y empezamos la bajada hacia el río Salenques. Parecía una bajada relativamente cómoda, pero empezamos a encontrarnos algunos riachuelos, muchas raíces, y mucho barro. El paisaje ha cambiado totalmente. Según palabras de Julius: “EEEEEE, ¿de dónde ha salido esta selva tropical?”. Aquí sufrí mi primera gran caída. Fue al pisar una roca grande. Llevaba las zapatillas con barro, resbalé y me di un buen golpe en el brazo derecho y en la cadera. Por suerte no fue a más. A los pocos metros fue Julius el que metió una pierna en un riachuelo y se hizo un buen corte. Algo escandaloso por la sangre, pero por suerte no fue a más (ahí se ganó su primer punto para el UTMB jejejeje).

Conseguimos llegar a la zona más baja de toda la carrera. Llevábamos 28,4 km en 6h37m y nos quedaba el peor ascenso de la carrera y el más duro que he hecho en mi vida. 8km hasta el collado de Salenques, con 1500m de desnivel positivo. Al principio fue una senda, paralela a un río, pero luego cambió la cosa, pasando por unos bloques de granito enormes, fríos, algunos incluso se movían, y no daban tregua. Nos costó 4 horas ese ascenso, así que podéis haceros una idea de lo duro que fue. En esos momentos me acuerdo del gran “Juanito comunión” y le digo a mis compañeros una de las frases que él suele repetir: “Chicos, esta carrera es corredora corredora!!!!”, a lo que julios me contesta: “Si, me recuerda mucho a la Vallesa” jajajajajajaja.

En ese tramo cruzamos un río que nos obligaba a meternos hasta las rodillas. Yo pasé sin quitarme nada. J y Julius decidieron descalzarse para no mojar las zapatillas.

Seguimos el durísimo ascenso con constantes paradas para tomar aire y buscando riachuelos donde cargar agua.

Vimos a un guía de montaña junto a un chico que estaba metido en un saco esperando al helicóptero para evacuarlo. Empezaba el mal rollo. Le preguntamos que cuanto nos queda hasta el collado y nos dice una frase sincera pero dolorosa: “¿A ese ritmo?, una hora, pero si lo mejoráis….”.

Por fin vimos la parte final de la ascensión y menudo bajón me pegó. No podía creer que nos quedara tanto. Decido parar a cambiarme los calcetines para ir seco. Me duraron así 20 minutos.

Empiezo a escuchar pasar al helicóptero de rescate varias veces. Intento no pensar en ello, pero se me hace complicado. La sola idea de que me pudiera pasar eso a mi me acojona. Empiezo a darle vueltas a la cabeza. ¿Y si me pasa a mi, por donde me sacan?, ¿Cuánto tardaría el rescate en venir?…. Intento eliminar esos pensamientos, aunque veo que me ayudan a ponerme serio y concentrarme en lo que estábamos haciendo.

Cualquier resbalón tonto, roca mal pisada o similar puede hacer que me toque abandonar, pero estamos en una zona prácticamente inaccesible…..

En este tramo J nos aconsejó ir con los bastones que llevábamos rotos a modo de piolet. Julius le hizo caso y se convirtió en una lagartija, arrastrándose por la nieve y ayudándose de los bastones. No podía parar de reírme, lo cual me ayudó a distraerme un poco.

Empieza a llover y nos colocamos la chaqueta Lafuma SkyRace. Es impresionante, no cala nada y te mantiene seco por dentro.tresennieve

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A unos 100m de coronar, veo a un chico que se pone bajo una roca y saca su manta térmica. Nos dice que abandona y que una chica ha subido a avisar. Al poco vemos bajar a otro guía hablando por el walkie. Le bajan un saco de dormir y le dicen que cuando se recupere, que suba, porque allí el helicóptero no podía llegar.

De nuevo empiezo a darle vueltas a la posibilidad de que nos pasara algo de eso y me acojono de verdad. Empiezo a darme cuenta que la organización ha fallado en ciertos aspectos de seguridad.

Conseguimos subir otra lengua de nieve gracias a que estaba cordada por la organización. Sino, hubiera sido imposible.

Estamos en lo alto del collado de Salenques (km 35,7) y llevamos 10h y 29m.

En esa cima empieza a pegar muy fuerte el viento y comienza a granizar. El sonido del granizo golpeando en la capucha era bastante fuerte. Lo que nos faltaba!!!. Resbalones de nuevo, caídas varias y en una de ellas, Julius se gira y me dijo una frase con la que nos reímos durante el resto de carrera y al día siguiente: “¿Pero qué más nos puede pasar?, solo falta que vengan dos ‘osos polares’ y me violen!!!!”. En ese momento empezó la tormenta eléctrica y le dije: “Mira, ahí tienes a tus ‘osos polares’”. Como suenan los truenos en esos collados, a 2900m de altitud, parece que la montaña te va a caer encima!!!.

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Continuamos el descenso, ya con lluvia, sobre bloques enormes de granito de nuevo, con lo que eso resbala. De nuevo golpes, caídas, resbalones….

En este momento me encontraba de maravilla, iba fresco, tenía fuerzas, pero el tener que asegurar cada paso para no resbalar hacía que me tuviera que controlar.

Llevábamos ya bastantes horas preocupados por no tener cobertura y no poder avisar a la familia de que la cosa se iba a alargar. De hecho, habíamos calculado pasar por el maratón sobre las 16:00 o las 17:00 horas (pasamos a las 21:00).

Nos habían dicho que en el refugio de la Renclusa (km 42) se podría llamar por teléfono. De nuevo, qué ilusos.

Entonces decidimos que se adelantara J, que iba como una rosa, y avisara a las familias. Así lo hace y se lanza como una flecha para abajo. Como baja este tío!!!!.

Llegamos a la zona de Aigualluts. Un prado verde, enorme, donde zigzagueaba un río bastante caudaloso. Ya nos habían advertido de que habría que cruzarlo. Llevábamos los pies mojados desde las 15:00 y ya eran casi las 20:00. Cruzamos un segmento del río por un puente de madera y varios riachuelos sobre piedras. Julios me dice que eso le recuerda a las “Zamburguesas” de humor amarillo. Yo ya empiezo a no estar de humor.

De repente vimos venir a un grupo de unos 15 corredores en nuestra dirección. ¿Pero esto qué es?.

Al llegar a nuestra altura, les preguntamos. Nos comentan que el paso del río está inundado por las lluvias y granizos de casi todo el día, que hay bastante profundidad y sobre todo corriente y que no se puede cruzar. Empiezo a mosquearme. Llevo 12 horas corriendo, el pie empapado desde hace 5 horas, no puedo cruzar un puto río que ha crecido una barbaridad y no veo un camino alternativo. Sorprendentemente, en lugar de paralizarme, ese enfado hizo que empezara a buscar rápidamente una forma de cruzar.

Al fin nos plantamos en una zona donde el río tendría unos 4 o 5 metros de ancho. Unos chicos que van delante y llevan bastones (los nuestros habían muerto hacía unas cuantas horas) entran un poco. De momento, agua hasta las rodillas, pero a mitad del cauce se veía que la cosa se hundía más. Mete el bastón y se lo cubre totalmente (aproximadamente 1’20m). Mierda!!, con esa profundidad y esa corriente, la cosa está complicada.

Deciden pasar y, ayudándose de los bastones, consiguen cruzar. A unos 100 metros nuestros, 2 voluntarios nos miran sin inmutarse. “Cabrones!!, cuando cruce os vais a enterar!!!“.

Julius y yo nos miramos con cara de “¿Qué hacemos?”.

Una pareja que venía detrás nos propone pasar en cadena, cogidos de las manos. Ni de coña!!!, si el río empuja se nos llevará a todos!!!!.

Miro a Julius y le digo: “por mis cojones yo cruzo, no pienso darme la vuelta”. Y sin parar a escuchar su respuesta, me meto en el río con toda mi mala leche y empiezo a cruzar. Me empuja, me arrastra un metro, dos, pero consigo agarrarme a unos matorrales en la otra orilla y salgo. El agua estaba helada, pero yo estaba tan enfadado que no me di ni cuenta.

Me giro y veo a Julius que está cruzando. Ole!!!! Conseguido!!!.

El sale casi tiritando. Me pide que le saque la malla de la mochila. Pero está empapada. Me pide la mía, pero estaba igual. El agua del río nos había mojado la mitad de la mochila.

Me acerco a los voluntarios y les pregunto por el tiempo hasta la Renclusa, ya que veo oooootra subida importante frente a nosotros. Me dicen que media hora. Media hora!!!, casi me lo como!!!!!, no recuerdo casi ni lo que le dije.

Hablo con mi compañero de fatigas y pensamos que J, al ir tan fresco y llevarnos tanta ventaja, igual había decidido tirar y nos habría dejado algún aviso o algo en el refugio (cuando le contamos que pensábamos que se había ido se sorprendió mucho. En esta carrera ha sacado su instinto de padre con nosotros, paciente y comprensivo, sin poner un pero a nuestras quejas, paradas y bajos ritmos).

Hablamos y decidimos preguntar como era la bajada hasta Benasque. Pensamos que si  era igual a las anteriores bajadas, nos retiraríamos. No queríamos ni pensar en bajar 20 km saltando piedras mientras llovía y se hacía de noche.

Por fin llegamos a la Renclusa (km 42), a las 21:00h, después de 13 horas de carrera. Entramos al comedor y allí estaba, nuestro particular Ángel de la guarda en esta carrera, el SEÑOR (si, en mayúsculas) J.

Nos comenta que ha llegado hace 10 minutos por problemas en el cruce del río (vaya, esto me suena). Nos recomienda comernos un plato de cocido de fideos con garbanzos y un vaso de caldo. Como estaría, que al probarlo Julios, le cayó una lagrimilla y se le pusieron los pelos de punta jajajajaja.

Nos comenta J que no hay cobertura pero que un voluntario que tiene la wifi del refugio (a nosotros no nos daban la clave) va a mandar un whatsapp a nuestras mujeres. La verdad es que me tranquilizó porque contestaron que OK, aunque luego me contó mi mujer que en el mensaje ponía que estábamos bien en el refugio. Ella, viendo las horas que eran y al no saber prácticamente nada del tema de refugios (más o menos como yo) pensaba que nos habían metido allí por algo, pero eso ya es otra historia.

Mientras nos comíamos dicho manjar, entró en el refugio un chico en manga corta y tiritando. Nos miró y con voz temblorosa nos dijo: “dejarme dinero para comprar comida, por favor”. Tenía la cara desencajada. Le dijimos que pidiera un plato y se sirviera del cuenco nuestro. Nos lo agradeció varias veces. Le temblaba tanto el cuerpo que cada vez que intentaba comer una cucharada, la mitad le caía de nuevo al plato.

Hablamos entonces de terminar la carrera, nos quedaban “sólo” 20 km y eran prácticamente todos de bajada, por pista o sendero.

Cogemos las mochilas, salimos a la calle y empieza a tiritarme todo el cuerpo. Que mala sensación, no me había pasado nunca. En ese momento miro a mis compañeros y les digo que paso, que no puedo correr ni un metro. Entramos en el refugio de nuevo. Me tranquilizan entre los dos y me hacen ver que para coger el autobús que lleva a Benasque hay que bajar unos 10 minutos. Así que decidimos abrigarnos allí dentro, dar unos cuantos saltitos y salir echando leches de allí. Dicho y hecho. Nos pusimos las chaquetas, capuchas, luz roja trasera y frontales (estaba empezando a anochecer). Abrimos la puerta y salimos como posesos cuesta abajo. Tanto, que a los 20 metros, en medio de la senda, había un burro caminando y casi lo pasamos por encima. En 2 minutos había vuelto a entrar en calor y me encontraba como nuevo. Bajamos hasta el avituallamiento bastante ligeros.

Por el camino de bajada nos encontramos a tres chicos que subían hacia la Renclusa para el control de chips. Eran de nuestra carrera pero en Aigualluts los habían desviado por el gran caudal que llevaban los ríos, acortándoles un poco el recorrido. Vaya, que casualidad, al poco de pasar nosotros ya no dejaron pasar a nadie (Julius, ¿qué más nos podía pasar?).

Llegamos al avituallamiento de la Besurta (km 44,1)  en 10 minutos, yo me comí medio plátano que me sentó en el estómago como una patada en los …….

Continuamos para abajo, pisando charcos sin parar, ya nos daba igual. Se nos unió Pepe, un señor de Segovia que, al ver nuestras luces, dijo que apretó para seguirnos porque tenía “miedito” de ir solo jajajajaja.

A esas alturas yo ya no podía correr. El llevar tantas horas el pie mojado me hacía sentir las plantas de los pies como si las tuviera llenas de llagas. Consigo trotar 2 minutos, andar, trotar, andar…

Pasamos por Hospital de Benasque y nos comentan que nos quedan 14km y un par de “piquitos”. A esas alturas de la carrera y ya conociendo a la gente de allí, lo de los “piquitos” nos dio hasta miedo.

Siguiente punto de control, baños de Benasque (km 51,8). Nos dicen que quedan 10km todos para abajo y por pista. De nuevo mentira!!!. Hacemos algunas subidas andando a ritmo de yeti que, en condiciones normales, haríamos trotando, pero no nos quedaba energía.

Nos desviamos en un cruce y casi un km más abajo nos encontramos el paso del río de por la mañana, totalmente inundado e imposible de cruzar. Otro fallo de la organización, no había nadie para señalarlo. Decidimos darnos la vuelta y bajar hacia Benasque por la carretera.

Empieza a tronar con fuerza y a los 5 minutos se pone a diluviar. Estaba claro que era nuestro gran día.

Allí J se nos separó un poco sin darse cuenta porque íbamos un grupo de 7 u 8. Al poco estaba esperándonos con algo de frío al estar parado.

Seguimos bajando hacia meta y por fin, a 3km del pueblo, cobertura!!!!!!. Llamamos a la familia para tranquilizarlos. A mi me cayó una pequeña bronca (claro, como me había pasado poco ya….), pero es totalmente comprensible, tantas horas sin saber nada de nosotros, la web que no funcionaba, el whatsapp confuso desde el refugio…..

J decide empezar a trotar por el frío que tenía, yo no puedo y le pido a Julius por favor que no me deje solo. Así lo hizo, muchas gracias!!!.

Al poco me comenta que tiene frío y empezamos a trotar al mejor ritmo que yo podía llevar, que era prácticamente nulo. Seguía diluviando y volvió a surgir la pregunta, ¿realmente puede pasarnos algo más?. Comentamos que deberíamos ir con cuidado, porque era carretera y sólo faltaba que nos atropellaran. Nos entró la risa floja.

Todos los coches que pasaban por nuestro lado nos aplaudían y pitaban, estábamos ya a 1 km. Alcanzamos a J y entramos ya con un trote alegre al pueblo. Que alegría me llevé a ver a dos niños, de entre 5 y 7 años, aplaudiéndonos. No me quedó otra que acercarme a chocarles la mano. Me estaban recordando mucho a mis hijos.

La gente que estaba en los bares y pubs nos daba ánimos y aplaudía. Y por fin la meta. No había prácticamente nadie, pero me daba igual. Sólo quería estar con mis compañeros, darles las gracias y felicitarles por su valentía. Lo habíamos conseguido.

16h50m. Y según el GPS, 65,2km y 4110m de desnivel positivo.

Nos tomamos un cerveza fresquita y un vaso de caldo calentito y para casa.

Al llegar al apartamento, nos recibió Sergio. Que alegría me dio verlo, incluso se me hizo un nudo en la garganta al abrazarlo.

Charramos un rato, nos duchamos, cenamos y por fin, a la cama. Eran las 3:40 de la madrugada.

Al día siguiente me levanté a las 8:30. Me fue imposible llegar a la salida de la media maratón, lo que me fastidió mucho, sobre todo por Toni y Fátima.

Sobre las 13:00 salimos hacia Valencia. Paramos a comer en Ainsa y por fin, a las 22:30 llegaba a casa, donde estaban mi mujer y mis hijos y esperándome, ya que dijeron que hasta que el papi no llegaba, no se iban a la cama.

Les di un fuerte abrazo y enseguida les enseñé la medalla de finisher. Me preguntaron si me la habían dado por ganar y no pude evitar el decirles que si. Yo al menos me sentía ganador de la prueba como bien me dijo Toni. Se pusieron a chillar y a abrazarse como locos “bieeeennn!!! El papi ha ganado!!!!!!”. Es una sensación que no se me olvidará jamás.

Conclusiones:

Es sorprendente el aguante del cuerpo humano y el poder que tiene la mente sobre el. Una sola palabra de ánimo, un gesto de un amigo y deja de dolerte todo y tiras para adelante como si nada.

Estoy totalmente seguro que si hubiera ido solo no habría sido capaz de acabar esta carrera.

Hay cosas que no se pueden entrenar, como la angustia de ver que se te va de tiempo la carrera (evidentemente por el desconocimiento del tipo de terreno), sin poder avisar a la familia, escuchando que los tiempos de paso en la web no funcionan, pensando en lo preocupados que estarán al ser tu primera carrera de esta envergadura y sabiendo que no podrás avisar al menos en 4 o 5 horas.

Me he dado cuenta que estas pruebas de alta montaña no tienen absolutamente nada que ver con lo que estamos acostumbrados.

Y por último quería hablar de cada uno de los compañeros maravillosos que he tenido este fin de semana:

J: Que decirte. Te has dejado el alma organizando, programando, calculando absolutamente todo y nos lo has puesto muy fácil. Sin tu ayuda, tus consejos, tu persistencia, tu buena voluntad, tu ayuda… no lo habría conseguido.

Julius: Otro que tal. Se lo que te cuesta ir en grupo, no te gusta nada, pero lo has hecho como un campeón, te has preocupado cada vez que me oías resbalar o gritar después de alguna caída. Me has acompañado en mis peores momentos, de la Besurta hasta meta, sin separarte ni un metro. Y también nos hemos reído un huevo, qué coño!!!!!

Sergio: Siempre de buen humor, aunque no lo parezca. Soltando barbaridades y riéndonos muchísimo. E ilustrándonos sobre cada pico y su altura con esa aplicación de Android que te has descargado. Fuiste la primera cara conocida que vi (sin contar a mis dos compañeros) desde que tomamos la salida. Y me alegré mucho de que nos esperaras despierto, preocupado por nosotros. Eres nuestro Don diablo.

Miguel: Te has portado como un campeón. Has aguantado mucha carrera sólo y eso demuestra que eres muy fuerte. Y además nos has aguantado a nosotros, que es todavía peor y demuestra lo buen chaval que eres jejejejeje.

Víctor: Siempre con alguna parida preparada para soltarla, con esas risotadas que te pegas y nos haces pegarnos. Que mal te lo hicieron pasar Flori y Jero el jeta, ¿ehh?.

Onofre: Gracias, gracias y mil gracias. Pese a no poder correr por tu lesión, nos has acompañado, nos has hecho mil fotos, te has preocupado por nosotros y, lo mejor de todo, has conducido a la vuelta para que nosotros descansáramos.

Jose Luís: Nuestro conquense. Que gran corazón tienes. Y que rápido te has integrado al grupo. Eres muy buena persona y muy humilde. Si llego a hacer yo la carrera en tu tiempo, menudas vaciladas me habría pegado jajajaja.

Juanito: Mira pues. Otro con un gran sentido del humor, que las suelta sin pensar. Gran esfuerzo el tuyo, tras tantas semanas lesionado. Que envidia me daba cuando me contaba Sergio vuestros ratos juntos en el maratón. Eres muy grande!!!.

Toni: Gran persona, estupendo compañero. Siempre con la sonrisa en la cara. Atento a nosotros en todo momento. Pedazo de carrera te hiciste. A la próxima no te escapas, ya te toca el salto al maratón.

Fátima: Nuestra chica (con permiso de Toni). Fotógrafa incansable y la unión entre las dos casas. Siempre de buen humor. La de horas de espera que te has tirado. Eres una campeona.

Casta: Contigo he podido coincidir poco, pero el gesto que tuviste con Toni el Domingo lo dice todo. No necesito saber nada más.

A todos, un millón de gracias!!! SOM PASSATGE.

Os dejo varios enlaces.

Este es del vídeo resumen que hizo Julius: https://www.youtube.com/watch?v=MFqmDRxyKdY

Aquí su crónica: http://foro.passatgesport.com/viewtopic.php?f=5&t=539

Y aquí la de J, con todos los detalles, fotos, puntos kilométricos… Que cabeza la de este hombre!!!: http://foro.passatgesport.com/viewtopic.php?f=5&t=537

 

Aquí podéis apreciar lo «bien» que se baja por la nieve: https://www.youtube.com/watch?v=t66jAki19aI

 

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