Marató dels Dements 2015. Si no llega a ser….

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….por ti, Pony, a saber como hubiera acabado.

Pues si, tengo que decir que gracias a este gran AMIGO (sí, en mayúsculas y negrita), pude terminar decentemente este maratón tan duro.

De hecho, desde la propia organización aseguran que:

Con sus 43km y 3800m D+/D-, junto con la orografía de la zona, hacen de esta prueba una de las más duras en su categoría en toda Europa.

Yo no sé si será verdad o no, porque no he hecho muchos maratones de este tipo, pero la verdad es que creo que es la carrera más dura a la que me he enfrentado. Y ha sido un lujo correrla, más aún con el cartel de cracks que había.

Este verano hicimos una carrera de similares características respecto a distancia y desnivel, la cursa de resistència Valls d’Àneu, pero nada que ver con esto, ya que, aquí, la dificultad era las continuas subidas y bajadas y lo complicado del terreno. Piedras sueltas, grandes piedras con aristas, trepadas largas, subidas por pedreras, bajadas duras por zonas de tierra suelta y un sin fin de complicaciones, sobre todo en la segunda parte, donde, además, ya venías «castigado» y cargado de kilómetros y desnivel.

Puede parecer que esté «llorando», o quejándome. Algunos pueden decir que sabía a lo que me enfrentaba, de hecho, conocía el 90% del recorrido. Pero no es lo mismo hacerlo en varios días, que todo a la vez. Mi idea es transmitir la dureza en sí de la prueba. Así que vamos al lío.

Como siempre, tenía unos tiempos de paso estimados, para calcular lo que me iba a costar. La ventaja de conocer casi todo el recorrido, hacía que pudiera calcularlos mejor. O eso pensaba yo. Más adelante iré comentando el tiempo estimado y el realizado.

La carrera empieza a las 7:30. Una buen decisión, ya que anochece pronto y no me quiero imaginar esa última bajada con el frontal puesto.

Los Som que íbamos a participar, quedamos a las 7:00, para hacernos la foto de rigor y salir juntos.

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Caras de sueño y nervios a partes iguales.

Vamos a la zona de salida. Estoy bastante tranquilo. He decidido salir desde atrás para obligarme a ir más despacio. Y vaya si lo conseguí. Para empezar, un par de tapones ya en las calles del pueblo y otro en la primera senda en ascenso.

Hasta la salida del pueblo vamos juntos David, Chiri, Sofía y yo. En ese punto, David y yo tiramos un poco.

Intento no agobiarme y obligarme a ir despacio. Los kilómetros van pasando y nos colocamos en un puesto cómodo para nosotros.

Llegamos al kilómetro 6 en 1 hora y 10 minutos. Primer avituallamiento. Al no parar, nos quitamos de delante unos 15 o 20 corredores.

Encaramos la última subida y el último descenso de este tramo, que nos llevarán, por la fuente de Matilde, de nuevo hasta Eslida. Estamos en el kilómetro 10. Llevamos 1 hora y 52 minutos (previsión, 1 hora y 45 minutos).

Aquí nos encontramos por primera vez con los compañeros del Som que han venido a vernos, Julio, Isa y Mabel, que no paran de animarnos y de hacernos fotos.

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Aprovechamos para comer bastante y llenar los bidones, ya que sabemos lo que nos viene ahora.

Pasamos por el pueblo y encaramos una de las subidas duras del día. Esta nos llevará desde el mismo pueblo, hasta el puntal del Aljub. Tiene una longitud de poco más de 2 kilómetros y se ascienden 500 metros de desnivel. Llegar a las antenas nos lleva 50 minutos, en los que tuvimos que pasar una trepada bastante complicada y muy lenta, debido al número de corredores que nos encontramos allí.

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Justo antes de coronar, alcanzo a Juanito Arquiola. Le pregunto que qué hace con los «pobres». Me comenta que lleva un gripazo importante y me invita a pasar. Luego vi que consiguió terminar en algo más de 10 horas. Menudo máquina.

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Tomo la pista asfaltada, de unos 300 metros y al girarme ya no veo a David, así que decido tirar.

Vamos por un cresteo con unas vistas impresionantes. Aquí llega el mosqueo del día. Las cintas nos llevan a unas grandes piedras, en forma de aristas, que nos hacen pasar a un ritmo bastante lento. Unos metros más abajo, vemos pasar a dos corredores, por una senda bastante llana y cómoda. Les chillamos para avisarles que no es por ahí, pero se hacen los sordos y justo aparecen unos 300 metros por delante de nosotros. Gracias a esto, han adelantado a unos 15 corredores, al menos, y encima han sacado una buena ventaja.

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No lo puedo resistir. Empiezo la bajada y la hago algo más rápida de lo previsto, para ver si los alcanzaba y ver quienes eran. Me cuesta unos 5 minutos cogerlos. Justo los alcanzo en el siguiente avituallamiento. Estamos en el kilómetro 16, en el Coll de Barres (si no me equivoco). Llevamos 2 horas y 53 minutos (previsión, 2 horas y 45 minutos).

Me fijo en su camiseta. Y ya lo que me faltaba. Eran de un club de Eslida. Eso confirma que no se han equivocado. Hay que tener la cara MUY DURA.

Empiezo el ascenso al pico Batalla. Es un ascenso corto, un kilómetro aproximadamente, pero con un 20% de media.

Ahora tomo un descenso que, en unos 4 kilómetros, me llevaría a Aín. En un pequeño repecho, noto que las piernas empiezan a estar cargadas. Sobretodo por esta bajada que, en sus dos primeros kilómetros, tiene una media del 22%. Es una de las cosas que más te castiga de esta carrera. No hay tregua. O subes o bajas. Los porcentajes son considerables y el terreno, en algunos puntos, tampoco ayuda mucho.

De momento voy comiendo y bebiendo bastante. También llevo controlada la toma de sales y magnesio. Así que decido tomármelo con calma.

Mientras voy llegando a Aín empiezo a pensar: ¿y si no está el Pony esperándome como habíamos quedado?, ¿y si al final no ha podido venir?. Creo que, al notar los primeros síntomas de cansancio, me agobié ante la posibilidad de tener que hacer la segunda parte solo.

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Por fin llego al pueblo. Kilómetro 21. Llevo 3 horas y 54 minutos (previsión, 3 horas y 45 minutos). Vuelvo a ver a Julio que ha bajado a buscarme. Me comenta que Mark ha pasado hace un rato y que arriba me espera el Pony… qué alivio!! jejejeje. De nuevo Mabel e Isa me reciben con muchos ánimos.

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Como bastante y relleno bidones. Viene la segunda «fiesta» del día. Esta foto va dedicada a Julius jejejeje.

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Encaramos la segunda subida dura del día. La que nos llevará primero hasta el Gurugú y luego al pico de Espadán. Tiene 4 kilómetros y se ascienden 610 metros, primero por una senda con un terreno bastante cómodo. Pony me va diciendo que llevamos un buen ritmo de subida. Esto me anima. Hemos pasado a algunos corredores en la subida y al poco no hay rastro de ellos. Después la cosa se complica, al pasar por una pedrera, con piedras medianas y grandes, bastante sueltas, y un último tramo de trepada. Pony no para de ayudarme, llevando mis bastones en los tramos complicados, animándome y dándome consejos sobre el ritmo a llevar cuando cambia el terreno.

Hemos llegado al Gurugú. Empezamos un cresteo interesante, saltando entre piedras, esquivando ramas, árboles… vamos, una delicia. Podéis haceros una idea de lo complicado del terreno, viendo los tiempos. Esos dos kilómetros, nos costaron unos 36 minutos.

Eso si, las vistas eran impresionantes. A un lado, el barranco de Almanzor, a lo lejos, Segorbe, al otro lado, Alcudia de Veo. Toda la Sierra de Espadán a nuestros pies.

Por fin, llegamos al deseado pico de Espadán. Llevamos 24.5 kilómetros y 5 horas y 18 minutos de carrera (previsión, 5 horas y 10 minutos).

Hacemos un pequeño descenso hasta una pista de tierra, donde encontramos otro avituallamiento. Cargamos agua y seguimos. Pony empieza a engañarme, dándome unas pastillas. El dice que lleva proteínas, hidratos y no sé que mil cosas más, pero creo que me engaña, porque parecen escalofríos de toda la vida y me viene a la mente el efecto placebo jajajajajajaja.

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Hacemos el ascenso hacia el pico Cullera a buen ritmo. Y tomamos el descenso hacia el barranco de Almanzor.

Este tramo me castiga una barbaridad las piernas. Es una larga bajada, o eso me parece, con tierra muy suelta y bastante pendiente.  De hecho, tiene 1.5 kilómetros y un desnivel medio del 26%.

Por fin llegamos al barranco y lo tomamos en dirección al collado de la Ibola. En los tramos llanos o con poca pendiente puedo trotar suavemente.

Nos damos cuenta de los daños que han hecho las pasadas lluvias en la senda. Muchos árboles y ramas caídos, socavones y piedras sueltas están por toda la senda. Hay que agradecer a la organización el trabajo de las semanas anteriores, limpiando la zona.

Llegamos a la pista que lleva al collado. Intento trotar, pero la pendiente me hace andar. Pony me dice que no me preocupe, que guarde fuerzas…. pero si ya no tengo!!!

Llegamos al siguiente avituallamiento. Kilómetro 30. Tiempo, 6 horas y 37 minutos, previsión, 6 horas y 30 minutos. Pienso que no voy tan mal respecto a lo previsto, pero que me va a ser muy complicado seguir cumpliendo a partir de ahora, porque me noto muy cargado y sé perfectamente lo que viene ahora.

Me quedo un poco desilusionado, porque esperaba a los «supporters» del Som aquí, para darme una chispa de energía, pero no los veo. Es comprensible. Hace bastante viento y frío como para estar allí.

Como algo rápido, ya que llevo ya un rato que me duele el estómago y no me entra nada, nos colocamos el cortavientos y empezamos la subida hacia el Cerro Gordo. De repente, primer amago de rampa en el muslo izquierdo. Era algo que sabía que iba a llegar y la idea era que fuera lo más tarde posible.

Siguiendo los consejos del Pony, paro un poco y retomo la marcha muy despacio, de menos a más. Veo que el consejo funciona. Otra cosa que aprendo en esta carrera.

De repente, ¡sorpresa! Aquí tenemos de nuevo a los compañeros. La madre que os parió!!!!! Menuda alegría verlos de nuevo. Se han subido al cerro, donde más viento pega. Nos preguntan y se preocupan por como voy. Les digo que algo cargado, pero bien.

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Tomamos el descenso que nos llevará a la casa de Mosquera, último avituallamiento. El frío se va notando. La carga muscular también. De hecho, tropiezo continuamente, ya no tengo casi fuerzas para levantar las piernas.

Por fin llegamos. Espectacular. Como se lo montaron el grupo de chavales de la peña de Vall d’Uixó. Música, un bombo y animación a tope. Y de avituallamiento, tortilla, jamón, torta de manzana, y cerveza. Tras pensarlo y meditarlo, decidimos tomarnos esa cerveza. Fue una dura decisión jajajajaja. Que bien nos sentó!!!

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Y ahora llegaba la última subida dura del día. La que el año pasado me amargó la carrera por los calambres.

Subimos bastante tranquilos. De hecho nos pasaron varios corredores, pero me daba igual. No tenía fuerzas para apretar el ritmo.

De nuevo, amago de calambres. Y siguiendo los consejos de mi compañero, bajo el ritmo y consigo que se me pase. Llegamos a Peña Blanca. Aquí empieza un continuo sube/baja, entre sendas de tierra, tramos de piedras en punta y piedras grandes en forma de aristas, por la que ya pasamos sobre el kilómetro 13. Aquí le explico al Pony por donde han hecho la jugada los dos jetas a la ida. Imagino que a la vuelta lo habrán hecho igual.

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No hay forma de llegar a las antenas. Cada vez que subes y bajas, las ves, pero parece que no se acercan nunca. Me pasan dos o tres corredores más. Mi compañero no para de darme ánimos y de hacerme fotos. De hecho, se escribe por whatsapp con los compañeros del club, que me envían ánimos que el me va leyendo. Incluso me pone un audio del gran Alberto, que me sube por unos instantes la moral.

Por fin llegamos al kilómetro 40. Llevaba 9 horas y 5 minutos, la previsión era de 8 horas y 15 minutos, lo cual me hace ser consciente del desangre sufrido en este tramo, pero lo dicho, no tenía fuerzas para mucho más.

Aquí quiero agradecer otro acierto de la organización. El año pasado llegué justísimo de agua. Esta vez habían dejado unas garrafas justo antes del descenso. Todo un acierto.

Sigo sufriendo y tropezando cada dos por tres. Le digo a Carlitos como voy y lo que pienso en ese momento sobre las carreras, sobre todo las de larga distancia. Eso si, eso se queda entre nosotros, porque en estas situaciones dices cosas que sabes que luego no vas a cumplir. ¿Como nos reímos, eh Pony? jajajajaja.

Empezamos una dura bajada, la misma que habíamos subido al venir, sobre el kilómetro 11. Pero ya poco importa. Como me vuelve a aconsejar Carlos, y ya van unos cuantos consejos, empiezo a saborear la meta, sé que la tengo cerca. Por fin se ve el pueblo. Ya no se me borra la sonrisa de la cara. No se me va a escapar. Por fin voy a ser un Dement más.

Entramos en el pueblo. Ya escucho a los compañeros en la recta de meta. Menudo mérito, esperarme, con el frío que hace.

Pony, como un señor, se aparta a un lado y encaro la alfombra de entrada en meta. Lo quiero disfrutar, así que dejo de trotar. Simplemente ando, con los brazos abiertos, sonriendo, mirando al público que queda. Agradeciendo con esa sonrisa sus ánimos y aplausos.

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Veo a Enrique, el speaker, que se levanta al verme. Le señalo, viene hacia mi y me da un abrazo impresionante. Por fin lo tenía. 9 horas y 42 minutos después, había terminado la que, para mi, ha sido una de las pruebas más duras en las que he participado.

Creo que esta imagen expresa TODO por lo que pasé en la carrera.

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Quería agradecer a la organización y a la gente de Eslida y Aín lo que se han volcado en la carrera. Con gente repartida por todo el recorrido, animadores, fotógrafos, colaboradores, la amabilidad en los avituallamientos…. Vamos, un 10 en cuanto a la organización. Es una carrera muy bonita, en la que han cuidado cada detalle desde el principio hasta el final. Respetando la lista de espera en las inscripciones, informando puntualmente y preocupándose por la comodidad y la seguridad de los corredores. Eso si, recomiendo a quien quiera hacerla, que se prepare a consciencia, porque es muy dura. No creo que sea capaz de volver a hacerla. La verdad, ha sido bastante dura.

Solo les pondrían un pero: en el avituallamiento de meta se había acabado el barril de cerveza y nadie sabía cambiarlo!!!!!!! jajajajaja.

Siento no haberme quedado a ver llegar a David y Vicky, pero era bastante tarde y la familia me esperaba.

Desde aquí quiero darles la enhorabuena a ellos y a Mark, por acabar este pedazo de carrera. Y también a Víctor, Chiri y Sofía, por hacer la media, que también tenía su miga.

Y de nuevo, gracias a los compañeros del Som por todo el seguimiento y las fotos que nos hicieron, y a Carlitos, por estar conmigo en la parte más jodida de la carrera.

Por cierto, impresionante la imagen que vi al salir del pueblo. Mirando hacia el Aljub, se veían algunos frontales encarando la bajada hacia Eslida. Debió ser alucinante para los corredores que andaban por allí.

Y ahora, a descansar unos días, ya que con esta carrera, cierro mi temporada. Bastante contento con lo hecho y con ganas de nuevos retos para el próximo año.

 

 

  1. Juanito arquiola

    Me a gustado la crónica ese día así me da algo 38 de fiebre y muerto ke largo se me izo.

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